Consumo y Salud

Como Día Mundial de la Salud, es importante recalcar su relación directa con el consumo, y las consecuencias de esto para la vida de las personas.

La salud y el consumo son derechos humanos cuya tutela reposa en el Estado, y su relación se basa en el hecho de que el consumo es un determinante social de la salud que tiene un fuerte impacto sobre la salud pública e individual de los consumidores. Es por ello que la Organización Panamericana de la Salud (OPS) reconoce la necesidad de salvaguardar y proteger la salud y la vida de los consumidores, teniendo presente que para ello se requiere de la acción coordinada y armónica con los diferentes actores sociales y sectores económicos que interactúan en los mercados del consumo.1

Pero, ¿Qué es un determinante social de la salud?

Según la OMS, los determinantes sociales de la salud son las circunstancias en que las personas nacen, crecen, viven, trabajan y envejecen, incluido el sistema de salud, resultado de la distribución del dinero, el poder y los recursos a nivel mundial, nacional y local, que depende a su vez de las políticas adoptadas. Estas determinantes explican la mayor parte de las inequidades en salud entre países y personas de una misma sociedad.2

Entonces, ¿Cómo se relaciona todo esto con el consumo?

Salud y pobreza son dos categorías estrechamente relacionadas, reconocidas por quienes estudian la salud pública. Sin embargo, se olvida con frecuencia que el consumo es una categoría que define la pobreza, pues precisamente la línea divisoria está trazada por los ingresos de las personas y familias y las posibilidades que este ingreso les ofrece para enfrentarse al mercado y poder acceder o no a los bienes y servicios que requieren para la vida.3

Las condiciones de vida se definen por las posibilidades y forma de acceder a los bienes de consumo y los servicios. El estilo de vida no es más que el comportamiento que se tiene ante ellos, marcando la diferencia que este último no está solo determinado por las posibilidades de acceso, sino por las creencias, hábitos y costumbres de los individuos y de los grupos que conforman una determinada sociedad.3 Es por ello que elementos como la información hacia los consumidores, el nivel de ingreso, el acceso, las condiciones de vida, entre otros, son fundamentales para determinar los bienes y servicios adquiridos por los consumidores, y por tanto, cómo impactan en su nivel de salud.

En resumen

En el día mundial de la Salud, no solo recordemos hacerle frente a la pandemia llevando a cabo las medidas de prevención para el COVID-19 (lavado de manos, uso correcto de mascarilla, distanciamiento físico), sino también reflexionemos qué bienes y servicios consumimos y por qué, cuáles son nuestras opciones para elegir y cómo podemos optimizarlas para que el impacto negativo en nuestra salud sea el menor posible y, por el contrario, el impacto positivo sea aún más grande. Y también defendamos nuestro derecho a la salud exigiendo información de calidad, mejor acceso y seguridad en los productos y servicios que podemos o queremos adquirir.

Hay cosas que no podemos cambiar porque no dependen de nosotrxs, pero aquellas que sí, trabajémoslas lo mejor posible con conocimiento y responsabilidad en pos de nuestra salud y calidad de vida. Que el consumo no sea la excepción.

  1. Organización Panamericana de la Salud, Salud del Consumidor. https://www.paho.org/hq/index.php?option=com_docman&view=list&slug=salud-consumidor-9850&Itemid=270&lang=es
  2. Organización Mundial de la Salud, Determinantes Sociales de la Salud. https://www.who.int/social_determinants/es/
  3. Suárez Lugo, N. (2010). La salud como resultado del consumo. Revista Cubana de Salud Pública, 36(4), 322-329.
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